Una avería en casa, una factura más alta de lo esperado, un gasto relacionado con el coche o cualquier otro imprevisto puede hacer que necesitemos una pequeña cantidad de dinero en un momento concreto.
Cuando hablamos de importes inferiores a 500 euros, lo más importante es no tomar decisiones precipitadas. Antes de buscar financiación conviene calcular cuánto necesitamos realmente, cuándo podremos devolverlo y qué alternativas tenemos para cubrir ese gasto con el menor impacto posible en nuestra economía.
Estas son algunas de las opciones que puedes valorar cuando necesitas dinero de forma puntual.
Utilizar los ahorros disponibles
Si dispones de un fondo de emergencia, este tipo de situaciones son precisamente uno de los motivos por los que resulta útil contar con él.
Utilizar parte de los ahorros puede evitar tener que recurrir a financiación y asumir costes adicionales. No obstante, tampoco es recomendable vaciar completamente el colchón financiero si eso puede dejarte sin margen ante otro imprevisto.
Antes de utilizar tus ahorros, calcula cuánto dinero puedes destinar al gasto manteniendo una pequeña reserva.
Reorganizar el presupuesto del mes
Cuando la cantidad que necesitas no es elevada, revisar los gastos previstos durante las próximas semanas puede permitirte obtener parte del dinero sin recurrir a otras alternativas.
Empieza diferenciando entre los gastos imprescindibles y aquellos que pueden reducirse o aplazarse temporalmente.
Comer fuera, determinadas compras, actividades de ocio o algunas suscripciones son ejemplos de partidas en las que puede existir cierto margen. La suma de varios pequeños ajustes puede liberar una cantidad suficiente para hacer frente al imprevisto.
Aplazar el gasto si no es urgente
Antes de buscar cómo conseguir el dinero, también conviene hacerse una pregunta: ¿necesitas realizar realmente el pago ahora?
Algunos gastos son urgentes. Una avería importante en el coche que necesitas para trabajar, la reparación de un frigorífico o determinadas facturas pueden requerir una solución inmediata.
Otros, sin embargo, pueden esperar unas semanas.
Si puedes retrasar el pago hasta recibir tu próximo ingreso, probablemente sea una alternativa más sencilla que contratar financiación.
Consultar las opciones de pago fraccionado
Otra posibilidad consiste en comprobar si el establecimiento o proveedor permite dividir el pago.
Algunos comercios ofrecen sistemas para pagar determinadas compras en varias cuotas. Esta opción puede resultar útil para distribuir un gasto puntual durante varios meses.
Antes de utilizarla, revisa siempre las condiciones. Que una compra pueda pagarse en varias cuotas no significa necesariamente que el servicio sea gratuito.
Comprueba si existen intereses, comisiones u otros costes asociados y calcula cuánto terminarás pagando en total.
Utilizar una tarjeta de crédito
Si dispones de tarjeta de crédito, esta puede permitirte aplazar determinados pagos.
Sin embargo, es importante diferenciar entre pagar una compra a final de mes y financiarla durante un periodo más largo. Las condiciones y el coste pueden cambiar considerablemente dependiendo de la modalidad elegida.
Antes de utilizarla para afrontar un imprevisto, consulta el tipo de interés, las comisiones y el importe total que tendrás que devolver.
Valorar un préstamo para una necesidad puntual
Cuando necesitas una pequeña cantidad y no puedes cubrirla mediante tus ingresos, ahorros u otras alternativas, también puedes valorar diferentes opciones de financiación.
Entre ellas se encuentra solicitar un préstamo personal para cubrir una necesidad concreta.
Dineo es una de las compañías que opera en el ámbito de la financiación y permite valorar este tipo de soluciones para situaciones puntuales. Como ocurre con cualquier producto financiero, antes de solicitarlo es importante revisar detenidamente sus condiciones, conocer el coste de la operación y asegurarse de que podrás devolver el importe en el plazo establecido.
La facilidad o rapidez para acceder al dinero no debería ser el único factor a tener en cuenta. La decisión debe basarse principalmente en tu capacidad de devolución y en el coste que tendrá financiar ese gasto.
Pide únicamente el dinero que realmente necesitas
Si finalmente recurres a financiación, una de las decisiones más importantes es determinar correctamente el importe.
Imagina que tienes una reparación de 280 euros y dispones de 100 euros que puedes utilizar sin comprometer tus gastos habituales. En ese caso, tu necesidad real de financiación sería de 180 euros.
Solicitar una cantidad considerablemente superior simplemente porque está disponible supone aumentar innecesariamente la deuda y, potencialmente, el coste que tendrás que asumir.
Por eso es recomendable hacer primero números y financiar únicamente la parte del gasto que no puedas cubrir por otros medios.
Comprueba cuánto tendrás que devolver
Cuando necesitas dinero con cierta urgencia es fácil centrarse únicamente en conseguir la cantidad necesaria, pero debes prestar la misma atención a su devolución.
Antes de contratar cualquier producto financiero, revisa al menos:
- El importe que recibirás.
- El plazo de devolución.
- Los intereses aplicables.
- Las posibles comisiones.
- El importe total que terminarás pagando.
- Las consecuencias de no devolver el dinero dentro del plazo acordado.
Comparar estos elementos te permitirá valorar mejor si la financiación encaja realmente con tu situación económica.
Evita convertir una solución puntual en algo habitual
Necesitar 200, 300 o 500 euros para solucionar un imprevisto puede suceder en cualquier hogar. El problema aparece cuando recurrir a financiación se convierte en una forma habitual de llegar a final de mes.
Si necesitas dinero adicional prácticamente todos los meses, probablemente sea conveniente revisar el presupuesto completo para identificar qué está provocando ese desequilibrio.
Analizar los gastos fijos, reducir algunas partidas, renegociar servicios o establecer un plan de ahorro puede ayudarte a recuperar margen financiero.
Empieza a crear un fondo para futuros imprevistos
Una vez solucionada la necesidad puntual, puede ser un buen momento para comenzar a construir un pequeño fondo de emergencia.
No necesitas reunir cientos de euros inmediatamente. Puedes empezar reservando una cantidad asequible cada mes.
Por ejemplo, ahorrar 25 euros mensuales supone disponer de 300 euros después de un año. Con 40 euros al mes, el fondo alcanzaría los 480 euros.
Ese dinero puede ayudarte en el futuro a afrontar precisamente esos pequeños gastos inesperados sin tener que reorganizar completamente tu presupuesto.
Analiza todas las opciones antes de decidir
Cuando necesitas menos de 500 euros de forma puntual existen diferentes posibilidades: utilizar ahorros, reducir otros gastos, aplazar el pago, fraccionar una compra o recurrir a financiación.
No existe una solución válida para todas las situaciones.
La opción más adecuada será aquella que permita solucionar el imprevisto sin generar un problema económico mayor posteriormente. Por eso, antes de tomar una decisión, calcula cuánto necesitas realmente, compara las alternativas disponibles y comprueba que cualquier compromiso de pago que asumas encaje dentro de tu presupuesto.
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