Impuestos en Italia y fiscalidad

Impuestos en Italia

La estructura fiscal italiana no difiere demasiado del resto de los países que conforman la Unión Europea. Solo varía según algunas leyes fiscales específicas que dicho país aplica, ya que los impuestos en Italia, están basados en una tasa impositiva progresiva de acuerdo a un porcentaje que puede fluctuar en más o en menos a medida que los ingresos percibidos por el contribuyente sufren un auge en el tiempo.

Si eres extranjero europeo residente en Italia, de igual forma debes guiarte por  la normativa fiscal prevista para los nacionales, gracias a las similitudes del sistema con los demás países europeos en cuanto al tema fiscal.  Por su parte, la capacidad impositiva se reserva al Gobierno central o a las autoridades regionales, provinciales o municipales. Estas, pueden fijar sus propios ingresos ejercitando los poderes reconocidos por los artículos 117 y 118 de la Constitución.

Ahora bien, una vez aclarado este punto, debes saber que los impuestos directos, son los que gravan la capacidad contributiva del sujeto ya que toman en consideración la renta, el patrimonio y, desde hace 25 años, también el valor de la producción neta, y los principales impuestos sobre la rentan son, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, o mejor conocido, por sus siglas IRPEF. Y también encontramos el Impuesto sobre Sociedades, IRES.

Impuestos en Italia sobre el salario

El impuesto sobre la renta italiano es uno de los más organizados que existe en el antiguo continente, diferenciando en gran medida a las personas residentes y a las no residentes. De esta manera, aplican distintos puntos legales y tributarios dependiendo de la condición de la persona en ese sentido, equilibrando la balanza a la hora de la recaudación de los ingresos impositivos, refiriéndose estos a la cantidad total de dinero que recibe el sector público ya sea con tributos, con deuda pública, con cotizaciones o incluso con prestaciones voluntarias.

Una persona se denomina como residente legal cuando está correctamente presentada o inscrita en el registro civil del país. También lo será si ha estado alojada en el país por más de 183 días en un mismo año natural. De este modo se convertiría automáticamente su status tributario en un residente fiscal del Estado Italiano.

Por lo tanto, deberán pagar impuestos en Italia, en especial aquel que se aplica sobre la renta. Todo con base en los ingresos que generen a nivel mundial. En contrapartida, aquellos considerados como no residentes solo deben declarar su status impositivo sobre el ingreso que perciben dentro del territorio italiano.

Como es de esperarse, las deducciones que se aplican son las correspondientes a la cancelación de seguridad social y médica, gastos de salubridad en general, más las pensiones. El impuesto sobre la renta establece una tasa mínima de declaración del 23% para los ingresos inferiores a 15.000 euros. Mientras que el porcentaje más elevado es del 43% de declaración ante salarios superiores a los 55.000 euros.

A su vez, imponen un gasto tributario municipal y regional, desde el 0 a 0.8% y desde 1.23% al 3.33% respectivamente. Sumándose a la contribución total de los impuestos en Italia a pagar.

Impuestos en el país según clases o tipo de trabajador

Sabiendo que, los impuestos en Italia suelen ser separados de acuerdo a si la persona es residente o no, aquellas instituciones, consideras nacionales, tributan por sus ingresos de carácter mundial, mientras que aquellas que son impropias al país, solo lo hacen con lo que perciben a nivel nacional.

Los ingresos de las empresas nacionales o extranjeras se gravan con base en una tasa tributaria fija del 24% en deducciones aplicables sobre gastos comerciales. Esto es así, abarcando incluso aquel dinero destinado al levantamiento propio de la compañía o el pago de intereses, bonificaciones y publicidad en general.

Como hecho relevante, esta clase de impuestos en Italia también puede encontrarse bajo un régimen de exención fiscal del 95% para los ingresos relacionados con otras operaciones. Esto quiere decir que nada más son tributadas aquellas ganancias relacionadas con la cancelación de beneficios o bonificaciones, mientras que los dividendos o intereses de otras transacciones se distribuyen a los accionistas.

También es importante mencionar que existen distintos tipos de impuestos, siendo estos los siguientes:

Impuesto al ingreso total del contribuyente: las familias que deciden cambiar de residencia a Italia y que optan por no ser gravadas como contribuyentes italianos no domiciliados, están sujetas a impuestos sobre sus ingresos globales y ganancias de capital. Todos los ingresos tienen que ser declarados a las autoridades fiscales italianas, ya sean ingresos por actividades o inversiones personales dependientes o independientes. Se aplican tasas progresivas en relación con el tipo de ingreso recibido. La tasa estándar oscila entre el 23% y el 43%, y la tasa más alta se aplica a cualquier ingreso que exceda un monto de 75,000 euros.

El impuesto a la renta adeudado se incrementa con un recargo regional de 1.23% a 3.33%. También pueden aplicar recargos municipales de hasta 0.9%, y la mayoría de los tipos de ingresos por inversiones, intereses, dividendos y ganancias de capital, se gravan a una tasa especial del 26%. Además, se aplica una tasa del 12.5% a los intereses pagados por los bonos del gobierno italiano y los bonos de los gobiernos de los países en la lista blanca denominados por la Unión Europea.

Impuesto sobre el patrimonio: Italia no grava un impuesto neto sobre el patrimonio, sino que aplica un impuesto del 0.2% anual a los activos financieros mantenidos en el extranjero. Ten en cuenta que, este impuesto no se aplica a las pólizas de seguro de vida extranjeras.

Impuesto a la herencia e impuesto sobre donaciones: Italia grava tanto el impuesto sobre donaciones como el impuesto a la herencia sobre una base global. La tasa de impuestos aplicable va del 0% al 8%, dependiendo de la relación de las partes entre sí y del monto involucrado. Para el cónyuge, descendientes y ascendientes directos, se aplica una cantidad exenta de impuestos de un millón de euros por persona y, para ese grupo, la tasa del impuesto aplicable sobre el resto del monto gravable es del 4%. Y tampoco, se aplica el impuesto a la herencia a las pólizas de seguro de vida extranjeras.

IVA: Italia aplica el impuesto al valor agregado (IVA). El tipo general del IVA es del 22%. Se aplican tarifas reducidas de 4%, 5% y 10% a ciertos bienes y servicios. Existe una pequeña cantidad de servicios completamente exentos de IVA, siendo estos los servicios médicos y ciertas operaciones financieras.

Finalmente, si decides salir de Italia, recuerda que el país no impone un impuesto de salida.

Declaración de la renta en Italia

Como en la mayoría de países europeos, la forma de ponerse al día con el fisco es hacer la declaración de la renta en Italia. Puedes conseguir información más detallada en el artículo sobre Declaración de la Renta en Italia para que sepas como y cuando hacerla.

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